Si estamos sentados trabajando hay que estar con la espalda recta y mirando de frente y por debajo de nuestros ojos. Utilizaremos las herramientas situándolas a la distancia correcta (tornos, fresadoras, ordenadores).
No hay que manipular cargas pesadas manualmente, utilizar si es posible ayuda mecánica o eléctrica.
Las cargas pesadas hay que levantarlas bien por debajo de las rodillas o bien por encima de los hombros, evitando inclinar el tronco demasiado hacia adelante o girarle hacia detrás sin apoyos.
Reducir la intensidad del trabajo físico pesado, introduciendo pausas muy frecuentes, o alternándolo con actividades más ligeras que no fuercen la espalda.
Si trabajamos con vibraciones que pasan de las piernas al cuerpo, utilizaremos amortiguadores de las mismas (obreros de la construcción con martillos percutores, carretilleros, camioneros).
Para evitar los trabajos repetitivos hacer pausas de 2 minutos cada poco tiempo y cambiar de pautas idénticas si es posible.
Apoyar los antebrazos, siempre que se pueda, reduciendo la fuerza que hacemos con las manos y con los dedos. Agarrar los objetos con todos los dedos flexionados evitando trabajar con el codo completamente extendido o doblado.
No utilizar la mano para golpear los objetos ni sostener objetos con superficies resbaladizas. Para ellos usaremos aparatos que nos faciliten el agarre y utilizaremos unos guantes adaptados a nuestras necesidades.
Resumiendo:
− Fuerza (utilizando medios mecánicos y un buen agarre)
+ Buena postura (evitando mala postura en levantamiento y posturas o estiramientos forzados)
− Repeticiones (haciendo pausas, organizando turnos, utilizando herramientas mecánicas)
= Reducción de riesgos
Aligerar la manipulación de cargas
Evita la manipulación manual de cargas usando ayudas mecánicas, como cintas transportadoras, polipastos, carretillas y si no se puede:
Reduciremos las manipulaciones muy frecuentes y prolongadas y evitaremos manipular la carga alejándola mucho de nuestro cuerpo. No la manipularemos con una sola mano o en postura sentada, para ello las cargas deben poseer agarres adecuados.
Lo puestos de trabajo deben tener el suficiente espacio para poder adoptar una postura correcta en la manipulación.
Cuando se manipulen cargas en sitios muy fríos, calientes, contaminados o sucios, deberá usarse ropa de trabajo que nos proteja frente a estos elementos: ropa de frío como anorak, chaleco acolchado, guantes y gorros que nos aíslen.
La forma de manipular la carga correctamente es con el tronco recto, la carga pegada al cuerpo y llevando las rodillas flexionadas si tuviéramos que levantar la carga del suelo.
Aligerar las tareas repetitivas
Evitar los ciclos de trabajos muy cortos y repetitivos, cambiando de tarea repetidamente dentro de la jornada habitual.
Para ello si se puede, rotaremos entre puestos de trabajo evitando así la sobrecarga de los brazos.
Otra buena medida es hacer pausas cortas frecuentemente mejor que pausas largas pocas veces.
Los utensilios de trabajo deben de encontrarse cerca del trabajador, ser adecuados a su trabajo y tener agarres adaptados ergonómicamente para evitar presiones de bordes afilados sobre la mano, el codo o la axila. También hay que evitar que las herramientas provoquen vibraciones y sacudidas excesivas en las manos.
Aligerar la fuerza
No aplicar demasiada fuerza ni muy repetida con las manos o con zonas del cuerpo de poca masa muscular.
Para ello se utilizará máquinas y herramientas que ayuden a evitar o minimizar el uso manual de la fuerza. Para ello minimizaremos la fuerza que se necesita para la utilización de control o mandos pero siempre sin que se puedan conectar de forma involuntaria.
Será mejor empujar con los brazos en vez de tirar de la carga. Hacer fuerza hacia abajo en lugar de hacerla hacia arriba o bien hacerla de frente o hacia los lados del cuerpo.
Todas las herramientas y utensilios que utilicemos deberán mantenerse limpios de grasa, polvo o de suciedad, sobre todo en las zonas de agarre para evitar que la mano pueda resbalar o tener que aplicar una fuerza mayor de la necesaria para utilizarlos.
Toda la ropa de trabajo se debe adaptar muy bien a la mano y al cuerpo.
Aligerar las posturas de trabajo
Hay que evitar mantener durante mucho tiempo o de forma repetitiva posturas forzadas de cualquier parte del cuerpo.
Para ello nuestro puesto de trabajo debe tener el suficiente espacio, estar bien iluminado y adaptado a nuestro trabajo, adaptando el mobiliario si fuese necesario.
Se alternarán las tareas que exijan adoptar posturas muy forzadas con otros que sean más livianos y si es posible, haremos pausas muy cortas y frecuentes.
También debemos alternar la posición de trabajo, entre estar sentado, de pie y andando.
Colocaremos las herramientas que se tengan que agarrar con frecuencia, delante, enfrente y cerca de nosotros, evitando así poner posturas forzadas con los brazos y manos.
Todo lo que haya que mirar debe estar enfrente y por debajo de la vista del trabajador con el fin de evitar los giros e inclinaciones excesivas de la cabeza y del cuello.
