Los pavimentos que se utilizan en cualquier centro de trabajo deben ser los adecuados no solo al trabajo que se vaya a realizar, sino también, a la cantidad de personas que vayan a transitar a diario por él. También debe ser seguro, por lo que no debe resbalar, y además debe tener un buen aspecto.

 

Clasificación de los suelos:

Pueden ser de 3 tipos: blandos, medios y duros.

 

Suelos blandos

De tipo textil como alfombras y moquetas. Son muy cálidos y tienen un alto poder de aislamiento tanto acústico como térmico,  pero por el contrario no resisten mucho ni la humedad ni el desgaste, y, además debido al alto índice de porosidad que presentan, tanto el polvo como la suciedad se pegan a ellos muy fácilmente, con lo que deberemos hacer limpieza en profundidad bastante frecuentemente. Los hay de muchos tipos: algodón, lana, nylon, poliéster, etc.

*Para limpiar bien el suelo con moqueta, lo primero será pasar una aspiradora, luego quitaremos las manchas, utilizando para ello, un producto que se adecúe al tipo de moqueta que queramos limpiar, mojando un paño en el producto y aplicándolo directamente sobre la mancha, sin tratar de extenderla, después poner papel absorbente sobre la misma con un peso encima, cuando esté seca, pasar un cepillito para retirar los restos.

Los profesionales del sector limpieza, también utilizan una maquinaria especial de inyección extracción, con la que se encargan de aplicar el detergente adecuado al tipo de moqueta, y, la misma máquina se encarga de extraer la mancha después.

*De tipo plástico como los de goma, PVC y los de linóleo. Son muy resistentes, también son buenos aislantes tanto acústicos como térmicos, y, tiene un gran poder antideslizante, además son antibacterianos.

Para limpiar este tipo de suelos, lo primero es proceder a barrerlos, después con ayuda de una fregona bien escurrida procederemos a fregarlos con detergente que no sea alcalino, y, mejor que sea de PH neutro.

 

Suelos medios

Los suelos medios son los revestimientos de madera (pueden ser de madera blanda como el pino, el abeto o el arce y de madera dura como el nogal, el cerezo, el haya o el roble),  y los de corcho. Son muy delicados por lo que es necesario prestar atención en su mantenimiento. Es mucho menos resistente que el de goma a la abrasión.  Los de corcho tienen un alto poder de aislamiento tanto acústico como térmico.

Para limpiar los suelos de madera, lo primero será pasar la aspiradora, luego se procederá con una mopa impregnada en un producto específico para la madera, a efectuar un nuevo barrido, y, por último se procederá a secar el suelo. Si hubiese alguna mancha, para quitarla, habrá que utilizar un producto adecuado al tipo de madera que se trate.

Para evitar que el suelo de madera se arañe, hay que prestar atención especial, a mantener las ruedas del mobiliario perfectamente limpias de suciedad; también habrá que mantener felpudos y alfombrillas limpios, con lo que evitaremos que los pies lleven residuos a la madera.

Para limpiar los suelos de corcho pasaremos la aspiradora en primer lugar, luego mediante una fregona que esté bien escurrida, aplicaremos agua con detergente de PH neutro, por último secaremos el suelo.

 

Suelos duros

Aguantan muy bien el desgaste y son impermeables; además resisten muy bien las humedades, los disolventes y los productos alcalinos.

Clasificación según el material de fabricación:

*De piedra natural como granito, mármol, piedra o pizarra.

*De piedra artificial como baldosas de cerámica, porcelana o terrazo.

*De arcilla como el pavimento de gres, de gres cerámico o de gres esmaltado.

*De cemento como el hormigón fraguado o el hormigón rústico.

 

Por regla general, se puede utilizar maquinaria, que mediante un disco de lija que rota constantemente, procede a abrillantar los suelos.

Para mantener estos pavimentos se procederá primero a barrerlos, después mediante una bayeta secarlos para evitar resbalones.

*Los pavimentos de terrazo se rayan fácilmente y las manchas entran con facilidad, quitarlas lo antes posible utilizando detergente de PH neutro, NO utilizar nunca productos ácidos (lejía, vinagre, limón o sosa). Pese a lo anterior, es el que menos problemas de conservación tiene.

*Los pavimentos de mármol se limpian prácticamente igual que los de terrazo, aunque hay que utilizar un detergente con menor poder de abrasión. NO dejar humedad en ellos tras la limpieza, porque son muy resbaladizos.

*Los pavimentos de gres se limpian muy fácilmente. Lo primero es proceder a barrerlos; después fregar con un detergente de PH neutro, que no sea abrasivo. NO utilizar ningún tipo de cera, porque se quedarán muy resbaladizos.

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